Yarza

De Real Zaragoza. Zarapasionpedia

Yarza
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Nombre completo:Enrique Yarza
Apodo:{{{apodo}}}
Fecha de nacimiento:21 de octubre de 1930
Lugar de nacimiento:San Sebastián, España
Fecha de fallecimiento:{{{fechafallecimiento}}}
Lugar de fallecimiento:{{{ciudadfallecimiento}}}, {{{paisfallecimiento}}}
Nacionalidad:Imagen:20px-Flag of Spain.svg.png
Club actual:{{{club}}}
Posición:Portero
Altura:{{{altura}}} metros
Partidos:160
Goles:45
Debut en el Real Zaragoza:1953
Salida del Real Zaragoza: -
Temporadas en el club: {{{temporadasclub}}}
Internacional:Si

Enrique Yarza Soraluce nació en San Sebastián el 21 de octubre de 1930.

Historia

Enrique Yarza tenía 23 años cuando debutó en el Real Zaragoza, e iba a cumplir 39 cuando una lesión en el tendón de Aquilés le obligó a dejar la práctica del fútbol. Durante 16 temporadas conoció cuatro presidentes, trece entrenadores y 140 compañeros, entre ellos 20 guardametas que compitieron con él por un puesto. El portero donostiarra fue toda una institución en el equipo.

La carrera de Yarza discurrió en dos etapas contrapuertas. En septiembre de 1953 debutó como titular y así se mantuvo hasta el fatídico 3 de octubre de 1954. El Zaragoza recibía ese día en Torrero a la Cultura Leonesa y el vasco cuajó una desastrosa actuación. Lo peor no fue la derrota por 2-4, sino el autogol absurdo que provocó una monumental bronca en las gradas. Terriblemente abatido, el jugador le solicitó a Mundo que le concediera un descanso temporal y el entrenador le dejó reposar... durante dos años.

El "Chicharri", como le llamaban sus compañeros, pasó a la suplencia mientras Pedro Lasheras se convertía en indiscutible temporada tras temporada. A los 29 años, cuando muchos jugadores ya estaban en declive, Yarza pudo reiniciar su juventud Zaragocista. Una frustrada negociación de Lasheras con el Real Madrid le devolvió a la portería y ya no dejó de ser el principal titular. Curiosamente, su vuelta se produjo en 1959, cuando Mundo regresaba al banquillo Zaragozista.

En los siguientes ocho años fue protagonista con los "magníficos", sufrió pequeñas lesiones y conoció a numerosos guardametas que llegaban con la vitola de estrellas. Pero nadie le desbancó. Pudo haber sido, incluso, internacional absoluto, pero se estrello principalmente con un muro llamado Iribar que paradojas del destino, se convirtió en una leyenda del fútbol gracias al recital de juego al que le sometió para su lucimiento el Real Zaragoza, en una inolvidable final copera.