Una final que todavía no era la buena
El Zaragoza llegó a una final de Copa antes de inaugurar su palmarés oficial. La derrota dejó una sensación de oportunidad perdida, pero también confirmó que el equipo estaba preparado para competir por títulos.
Aquella final fue el prólogo de la etapa de los Magníficos: una generación que convertiría la presencia en grandes partidos en una costumbre.
← VOLVER A LA LÍNEA TEMPORAL
