Década de los 50
El club recuperó la denominación de Real Zaragoza y comenzó una transformación profunda. La venta de Torrero permitió sanear deudas y afrontar la construcción de un estadio moderno.
La inauguración de La Romareda en 1957 cambió para siempre la dimensión del club. El nuevo campo abrió la puerta a una política deportiva más ambiciosa y preparó la llegada del gran Zaragoza de los sesenta.


