


| #31052 | 23 Mar 2006, 07:31 |
|---|---|
ruby Ctrl-C Ctrl-V R Avatar histórico no localizado
| Asunto: El Periódico alaba a nuestros hijos En terminos utilizados tantas veces por Señor3, habla el Periódico de Cani y Zapater...El orgullo aragonés La Romareda despidió a Zapater y a Cani con una ovación Los dos firmaron un gran partido que reafirma su idilio con la grada. S. V. (23/03/2006) En La Romareda las ovaciones se ganan, no se regalan. Y ayer el Municipal aplaudió orgulloso a dos hijos, Zapater y Cani, que a fuerza de talento, pasión y fútbol han conquistado desde hace tiempo el corazón de la grada. Para los dos recibir ese sentido aplauso cuando salieron del campo tras dos decisiones inexplicables de Víctor supone la misma emoción que para el aficionado, que se identifica en dos futbolistas que se han criado en la cantera y con los que tiene un sentimiento común: el zaragocismo. Cani comenzó arrebatando el cariño de la grada a base de actuaciones prodigiosas que sellaron la salida del infierno de Segunda, pero después perdió ese afecto al mismo tiempo que buscaba su identidad en la élite. La encontró en este curso, le puso todo su talento y La Romareda y el fútbol español se han rendido a sus cualidades, a ese torrente futbolístico que merece la selección, la renovación y, si sigue así, la entronización en los altares zaragocistas. Con Zapater, el afecto del público fue inmediato y no ha descendido un ápice, aunque su trabajo, más sordo y menos brillante que el de Cani, no hace tan frecuentes las manifestaciones de cariño. Sin embargo, la de ayer fue de las de época y emocionó a Alberto, que en breve también debe negociar una renovación tan indiscutible como la de Cani. Lo hizo todo bien: recorrió kilómetros, se creció frente a las patadas de Gravesen y al coraje inadecuado de Beckham --el inglés va a tardar tiempo en olvidarse del 21 del Zaragoza tras la ida de la Copa y lo de ayer-- y estuvo tan presto al corte y a la anticipación como en los apoyos y en la salida del balón. Cani también se marchó entre aplausos, pero eso ya no es novedad en este curso. Es algo casi habitual. Esta vez esa ovación se justificó en su participación, siempre efectiva, en el juego, en la constancia con la que el balón sale de sus pies siempre con peligro para el rival y en jugadas como la que protagonizó a la media hora con sendos recortes a Salgado y Gravesen para que su disparo lo rechazara Mejía. Pero hubo una acción de ambos para enmarcar. En el minuto 27 Cani jugó en corto con Zapater, éste se la devolvió de tacón y el centro del mediapunta acabó en las manos de Casillas. Entonces, un escalofrío de emoción recorrió La Romareda. Son sus hijos y, desde hace tiempo, dos de los grandes estandartes del Zaragoza que merecen seguir con esa denominación muchos años. Del club depende. |