Roceño Leyenda del Real Zaragoza R - Registrado:
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| Asunto: Savio, te queremos ¿Habeis leído la emotiva entrevista a Savio? Aunque parezca que él está deseando marcharse este verano, hay que tener en cuenta que ahora está mal. Si se recupera, el discurso deprimente cambiará
ÁNIMO SAVIO, ESTAMOS CONTIGO
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PACO GIMÉNEZ. Zaragoza | PREGUNTA.- Savio ha cambiado. No sólo en el corte de pelo. Se le ve triste, ya no sonríe apenas.
RESPUESTA.- Mi modo de vivir es introvertido. Soy una persona tímida. Pero soy un hombre muy alegre. Tengo amigos y una familia maravillosa. Todos los problemas que estoy viviendo me han afectado. En la vida, todas las personas pasan por un sufrimiento grande. Además de la muerte de mi padre, también he tenido que pasar por otros momentos duros en lo particular. Llevo unos meses de mucha infelicidad, que muchas veces no he sabido cómo controlar. No recuerdo nunca un momento así.
P.- Su ánimo ha cambiado del blanco al negro en cuatro meses.
R.- Terminé la temporada pasada muy contento. Por eso no dudé en renovar mi contrato por dos años más. Era feliz aquí en Zaragoza. Tras las vacaciones, inicié la pretemporada lleno de ilusiones. Los viajes a China y Grecia, los amistosos, me salieron muy bien. Incluso los seis o siete primeros partidos de Liga fueron muy buenos, contra el Valencia, el Dépor, el Barça, un gol a Osasuna, varias asistencias de gol... Pero llegó octubre y todo cambió para mí.
P.- ¿Qué pasó?.
R.- Ahí arrancó una parte de mi vida muy delicada en lo particular. La enfermedad grave de mi padre, los acontecimientos de carácter privado empezaron a rondar mi cabeza, y me fue muy difícil separar. Mi cuerpo estaba aquí, pero mi mente estaba cada día en Brasil. Allí me necesitaban porque estaban sufriendo muchísimo.
P.- Por eso pidió permiso en el parón liguero de las fiestas del Pilar y se marchó a Río.
R.- Tenía que hacerlo. Me quedé cinco o seis días y me costó mucho volver. Dejé a mi padre en la UVI y, al regreso, se me hizo muy difícil controlar la situación. Al poco tiempo, el día del Sevilla, recibí la noticia de su muerte y tuve que volver súbitamente a su entierro.
P.- Su forma física en ese periodo se deterioró a la fuerza.
R.- Los viajes a Brasil son complicados e hice dos en un mes. La preparación durante esas semanas fue deficiente. Hubo un momento en que no conseguí controlar ni la parte mental ni la física.
P.- ¿Ahí comenzaron sus problemas en los aductores?.
R.- Sí. Tras ese descontrol, empecé a notar los dolores. Intentaba jugar tomando antiinflamatorios, pero me dí cuenta que era imposible rendir con un mínimo de decencia y paré en seco.
P.- Usted somatizó su mal en esa lesión oculta.
R.- La cabeza es la parte que comanda tu cuerpo. Tienes que tenerla bien para llevar correctamente el tema personal y el profesional. Si una persona no está con la mente centrada los males físicos se ven favorecidos.
P.- Llegó a encararse con el entrenador cuando le sustituyó el día del Athletic, algo inusual en usted.
R.- Hablé después con él y le pedí disculpas. Está todo aclarado. Es difícil controlar la cabeza cuando no sabes si estás aquí o en Brasil. Lamentablemente, en esos días me vine abajo. Somos seres humanos y, en un momento de bajón moral, te puede la presión y cometes errores.
P.- ¿Tiene "saudade", le abruma la nostalgia? ¿Ha pensado alguna vez en estos meses coger un avión y marcharse a Brasil?.
R.- Sí. Desde el primer viaje que hice a mi casa de Vila Velha en octubre, lo he pensado varias veces.
P.- ¿Se lo llegó a pedir al club en algún momento?.
R.- No. Considero que el club ha sido muy comprensivo conmigo. Miguel Pardeza y Víctor entendieron siempre mi problema. Aquella semana de octubre me dieron permiso. Era una situación muy complicada y volver a España fue una decisión muy difícil. Mi intención era quedarme un tiempo allí, lo que fuese necesario. No tenía la cabeza para jugar, para controlarme. No podía dejar a mi madre sola.
P.- ¿Tanto le sujetaba la situación a su casa en Brasil?.
R.- Me acuerdo que mi padre, ya en la cama de la UVI, me pidió que me quedara con él. Quedaban sólo dos horas para que saliera el avión hacia España y fue un momento inolvidable, durísimo. Había ido a despedirme de él y lo recuerdo como el instante más difícil de mi vida. Cuando volví la siguiente vez, ya estaba muerto.
P.- Todo esto que le ha pasado ¿cambia las cosas de cara al futuro más inmediato? .
R.- Todavía no lo he pensado. Estoy intentando recuperar mi fútbol, volver a ser el del año pasado. Para eso tengo que tener la cabeza limpia otra vez y estar tranquilo. Necesito olvidar este sufrimiento.
P.- ¿Piensa en marcharse del Zaragoza al término de esta temporada?.
R.- No lo sé. Me llevo muy bien con todo el mundo dentro del vestuario. Siempre he tenido el apoyo de toda la gente, de la afición. Por eso, quiero acabar la temporada lo mejor posible. Porque siempre he intentado retribuirles a todos el gran cariño que me han dispensado desde que llegué a Zaragoza. Sé que en el club la gente está preocupada por mi situación. Pero el primer preocupado por todo soy yo mismo.
P.- ¿Existe riesgo de que se vaya de vacaciones en mayo a Brasil, le agarre la "saudade" y no regrese?.
R.- La "saudade" siempre va a estar en mi cabeza. Ahora mismo lo único cierto es que tengo un contrato por un año más con el Zaragoza. Mi objetivo y mi obligación será, como profesional, regresar para la siguiente temporada. Pero en la vida las personas no podemos decir cómo vamos a estar dentro de cuatro o cinco meses. Eso sí, si yo veo que no tengo ilusión de estar aquí para rendir al nivel máximo, al 100%, si observo que mi cabeza no está preparada para seguir en Zaragoza, seré el primero que diré que no voy a seguir.
P.- Es, por lo tanto, una posibilidad.
R.- No sé realmente lo que va a suceder. Pero yo no sirvo para estar uno, dos o tres años ganando un buen salario sin dar el rendimiento adecuado. No soy así. Para ganar un buen sueldo, tengo que jugar bien. Y si veo que no estoy en condiciones de hacerlo, iré al club y diré que se acabó. No voy a estar aquí con la cabeza en Brasil. Eso sería engañarme a mí mismo, a la gente y al club.
P.- Su madre, su familia, ¿le piden que vuelva a Brasil?.
R.- Si pudiera estar las 24 horas del día con mi madre, ella sería feliz. Le están apoyando mis hermanos, tiene su cariño y su fuerza, pero yo siempre he tenido una relación muy fuerte con mi padre y con mi madre. Estar a su lado sería fantástico después de tantos años lejos. He conseguido muchas cosas con el fútbol. Pero ahora me preocupa el aspecto familiar.
P.- Siempre ha comentado que le gustaría cerrar su carrera como futbolista en el club donde la inició: el Flamengo.
R.- En 1997, cuando salí del Flamengo para venir al Madrid, dije que volvería. Ahora, después de nueve temporadas en Europa, la gente me sigue parando en las calles de Río. Si vuelvo a Brasil, mi única intención es la de jugar en el Flamengo. Lo prometí y lo cumpliré. © Heraldo de Aragón, S.A. 2006 |