Cierzo Leyenda del Real Zaragoza C Avatar histórico no localizado - Registrado:
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| Asunto: Re: CUARTERO se despide el lunes... Buenas tardes. Hoy pongo punto y seguido a una historia que empezó cuando yo tenía 8 años y mi padre me llevaba a La Romareda. Ni en el mejor de mis sueños infantiles imaginé que hoy, más de veinte años después, estaría aquí diciendo estas palabras.
El día que ingresé en el Real Zaragoza yo tenía 13 años. Era un chico de pueblo, de Pradilla de Ebro, y vestir la camiseta del Zaragoza colmaba todas mis aspiraciones deportivas. El orgullo de llevar el escudo del león en el pecho es un compañero de viaje que conocí entonces y que jamás me ha abandonado.
Desde que en 1992 firmé mi primer contrato profesional, me he levantado cada mañana con el único objetivo de honrar la historia de este club. Nunca quise ni pretendí ser el mejor o el peor. Mi reto fue siempre servirle como uno más, ofrecerle mi trabajo con entusiasmo.
Hoy me marcho pudiendo decir que todo lo que tuve, me lo dejé en el campo. Y me marcho con la máxima felicidad que puede sentir un canterano: empezar y acabar mi carrera en mi casa.
Durante mi vida deportiva he tenido que tomar decisiones. Algunas pudieron alejarme del Real Zaragoza. Pero ahora, muchos años después, no me arrepiento de nada. Es más: me enorgullece haber sido fiel a los mismos colores. Sólo he vestido tres camisetas: la del Zaragoza, la de la selección de Aragón y la de la selección española.
He sufrido, he llorado y, sobre todo, he sido feliz jugando en el Zaragoza. Igual de importante considero lo bueno como lo malo. Me he hecho hombre en el triunfo y sobre todo en el fracaso. Me he hecho hombre en el mejor club del mundo, en el de mi tierra, Aragón.
Quiero expresar mi agradecimiento eterno a mi familia, a mis padres, a mi mujer, a mis hijos, a mi hermana, a mi cuñado y a mi tío. Sin vosotros nada hubiera sido posible.
No me quiero olvidar de mis amigos, de mis excompañeros, de todos los entrenadores que he tenido, presidentes y directivos. Tampoco de los medios de comunicación, que siempre me han tratado con respeto.
Quisiera hacer un capítulo aparte para todas esas personas que trabajan en la sombra. Médicos, fisioterapeutas, masajistas, utilleros, delegados, trabajadores de los campos y todo el personal de las oficinas del club. A todos, gracias de corazón. Sois importantes como el que más.
Me he dejado por último a la afición, por eso de que los últimos siempre serán los primeros. Vuestras muestras de cariño, sobre todo en estos dos últimos años, han sido mi consuelo y mi motor. Nunca podré devolver ni una milésima parte de lo que me habéis dado. Estaré siempre en deuda con vosotros.
Ni que decir tiene que me hubiera gustado despedirme sobre el campo. Simplemente no ha podido ser. He peleado con todas mis fuerzas contra una parte de mí que me ha dicho basta. Si ha sido más fuerte que yo no ha sido por no haberlo intentado. Hasta el último segundo quise volver porque se lo prometí a mi hijo. Espero que me perdone.
Si algo me queda claro en mi carrera deportiva es que todos somos de paso, pero lo único importante que queda es el escudo, el león, nuestro Zaragoza. Me gustaría que me recordaran como un futbolista que durante más de veinte años hizo lo que pudo para honrarlo. Ahora sólo quiero ser un miembro más de esta gran familia, la del Real Zaragoza.
Y como punto final, sólo pedirle la última cosa como excapitán a la más grande: que nos ayude en este último tramo, en este último esfuerzo, a dejar otra vez al Zaragoza donde se merece. Como os imaginaréis, la más grande es la Virgen del Pilar. Muchas gracias. _________________ESPRISIONS
País de silencios de ausencias y olvidos tristes montes y soledad. País sin historia, pueblo sin raíces, carrasca que se secara: sobrabas país, solo querían agua, montañas y electricidad.
¡¡¡ENTALTO ARAGON!!! |