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Resulta enternecedor escuchar estos días a los amigos de Cani implorar respeto para el chavalín de Torrero ante la que se le avecina el próximo sábado cuando vuelva a pisar el césped del equipo que le hizo futbolista.
Resulta dramática la cantidad de eufemismos que utiliza Cani en sus entrevistas para referirse al dinero: mirar por mí, valorarme, quererme, amarme, besarme... Parece que le diera pudor reconocer que se fue por DINERO. Quizás por eso y una vez cometido el delito, su exposición de motivos descansaba en el desarrollo profesional: jugar junto a Riquelme, junto a Pirés... ¿Le ilusiona el dinero? No lo parece, pues no presume de ello. Y si no lo hace será porque no lo considera un valor del que sentirse orgulloso. Y está en lo cierto. Correr detrás del dinero traicionando tus sentimientos no es un valor ejemplar. Mucho menos cuando esos sentimientos los llevas en la boca todo el día, hipócrita.
Nuestro Ex Presidente tenía como estrategia económica de gestión liquidar el inmovilizado cuando fuera necesario. Y así fue vendiendo jugadores, el último Villa. Pero el Guaje y los demás se fueron por lo que vinieron, por dinero. Cani, sin embargo, llegaste recomendado por tu padre, se te formó, se te enseñó a jugar, se te dio la oportunidad y, cuando tras dos años de mentiras futbolísticas empezaste a dar frutos, entonces fue cuando exigiste DINERO.
Y te encorrían tanto los ceros que te llamaron que no dudaste en mentir a los aficionados, en permitir que tus representantes en connivencia con tus amiguetes de la prensa, engañaran y se contradijeran a sí mismos. Tanta prisa, que no esperaste ni a julio. Agapito Iglesias nunca habría llegado a tiempo por mucho que se hubiera apresurado en la compra del club. Ahora dices que qué pena. Y lo mismo deben pensar en Villarreal algunos que, a la vista de tu temporada, intuyen que se han columpiado bien con tu fichaje millonario.
No me vendan zaragocismo y aragonesismo para evitar la bronca. Si hay algo incuestionable es que Cani VENDIÓ su zaragocismo. En cuanto a sus orígenes aragoneses, poco orgullo puede despertar Cani en sus compatriotas. Porque está ganando dinero, sí, PERO NO ESTÁ TRIUNFANDO. Y en Aragón hay casi tanta densidad de pezolagos que no merecen aplausos como en cualquier otro lugar.
Cualquiera de nosotros, qué decir de los niños, marcaría goles para el Zaragoza si supiera hacerlo. Y lo haríamos gratis. Y no nos cambiaríamos de equipo ni por dinero, porque lo queremos. Por eso nosotros somos zaragocistas. Tú no, Cani. Tú eres un Judas, como todos los que te justifican, que no venden a su equipo porque todavía no se les ha presentado la oportunidad.
Por eso, yo pido para Cani la MAYOR BRONCA QUE SE HAYA ESCUCHADO JAMÁS EN LA ROMAREDA. Para que el próximo que intente ganarnos con sentimentalismos se lo piense. Y el que lo haga que cumpla y lo demuestre.
Salud y AUPA ZARAGOZA. |
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15.02.2007.
Roceño
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Leonardo Ponzio. Te vas a ir del Zaragoza como viniste y permaneciste. Sin hacer ruido, sin saldar cuentas, sin reivindicarte, sin necesidad de hacer justicia. Te vas en silencio, no quieres hacer daño ni causar incendios. Te vas y punto. Sin cacarear y dando las gracias en una rueda de prensa dirigida a los aficionados, no a los periodistas.
Los creadores de opinión, los diseñadores de falacias, andan furiosos porque no encuentran tus últimas palabras como zaragocista, pero las leen en diarios argentinos. Esos mismos que te han ninguneado, que amplificaban tus errores, que ignoraban tus virtudes, tu compromiso, tu derroche, tus prestaciones; esos mismos que ponen puntuaciones en base al número de la camiseta de cada cual, esos mismos que organizaron campañas desproporcionadas para que se renovara a algunos jugadores a cualquier precio, esos mismos que presionaron al club de manera infinita en pos del beneficio económico de sus colegas de colegueos, esos mismos que no han dicho ni mú sobre tu venta, que nunca les bailaste el agua . Esos mismos son los que también querían tajo bajo en tus últimos días en nuestro club. No pueden con tu elegancia, pero el perro siempre ladra cuando la caravana pasa.
Has sido víctima de la demagogia más pueril, del nacionalismo gárrulo e incoherente, del nepotismo, el amiguismo. Los voceros profesionales y los amateurs representativos te han calificado con saña, te han tratado con inquina y han utilizado argumentos casi xenófobos en tu contra. Unos, a conciencia, para resaltar en la comparación mentirosa a sus amigos diaquí que les conceden entrevistas todos los días y les posibilitan seguir viviendo de esto. Otros, medio manipulados medio bobalicones, con sus sueños, que se dan de bruces con la realidad, de un equipo de cantera, y que no conocen otra manera de expresarlo que denigrar al Ponzio de turno, exaltar al jugador nativo lo haga bien o lo haga mal, recitar peroratas victimistas y hacer subir y bajar la baba con los nombres de las alineaciones de los filiales, pues no conocen otra cosa de los chavales.
Y al final, quien te echará de menos será el equipo, el Real Zaragoza, porque tu venta es un error, y que se verá privado de la aportación de un jugador importante en los últimos años. Titular con Paco Flores, con Víctor Muñoz y con Víctor Fernández. Sólo te ha apartado del equipo el cambio de sistema que se hizo necesario cuando Zapater desengañó a tantos que lo veían como el Schuster del fútbol aragonés y se le tuvo que colocar a alguien a su lado que construyera algo de fútbol. Y como el fútbol tiene un fuerte componente social, el sacrificado hubo de ser el que menos ruido de sables provocara, cosas de los entrenadores sin carácter.
Te vas, buena suerte, buen destino. Como aficionado zaragocista te echaré de menos, como debatidor descansaré. Porque nunca dejé de estar empeñado en desatar la venda de los prejuicios y mostrar lo evidente. Eres un buen futbolista. Y ninguno de todos esos que tanto te odian niega que has defendido nuestro escudo como si lo hicieras por amor, que nunca se vio en ti desidia ni dejadez, ni un solo minuto, que nunca te borraste ni te escondiste, que siempre diste la cara por mi equipo y asumiste la responsabilidad que te tocó. Y sigues siendo UN BUEN FUTBOLISTA. Y por eso, el muñeco de mi hija se llamó, se llama y se llamará, siempre, el LEÓN PONZIO, le pese a quien le pese. |
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16.01.2007.
Roceño
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La victoria de anoche en el estadio Vicente Calderón sitúa a nuestro equipo en cuarta posición a tres puntos del líder. Y es una gran noticia. Pero no puede servir para hacer de la capa el sayo y anular la actitud crítica necesaria para continuar mejorando y evitar caer en la autocomplacencia.
El Zaragoza ganó, pero pudo perder. Fue una cuestión de azar. El azar que decidió que César exhibiera su mejor actuación de la temporada con intervenciones milagreras como la parada del cabezazo a bocajarro de Galletti. El azar que decidió que en el último suspiro el despeje del defensa atlético le volviera a caer a Óscar para que remachara en lugar de a un fotógrafo en el córner.
La estadística de posesión de balón es clara. El Zaragoza apenas superó el 35%. El discurso oficial dice que también es importante ganar en partidos planteados físicamente y resueltos por el trabajo y la solidaridad defensiva. Y debe existir ese trabajo y esa solidaridad, pero como complemento a un equipo mentalizado para llevar la iniciativa. Ayer el Zaragoza no la llevó, esperó agazapado para lanzar balones al desmarque de sus delanteros, como hacen los equipos que se sienten inferiores en cada partido. Y salió bien, pero no fue oficio, fue suerte. Y jugando así se perderán más partidos de los que se ganarán. No hay que irse demasiado atrás en el tiempo para demostrarlo. Cuando el Zaragoza perdió el control del juego, corrió detrás del balón, vinieron los problemas: En Riazor, en El Madrigal, en La Romareda ante el Betis.
Es preocupante que se dé por bueno el partido de ayer, más aún cuando el discurso fundacional era el antagónico. Como bien dice nuestro entrenador, el Zaragoza tiene que ser protagonista y, para ello, tiene que serlo cada partido. Y ayer se dejó llevar, beneficiándose de la inercia negativa del equipo rival.
Son muchos años de Víctor Fernández, y por ello no temo que la actuación de ayer siente jurisprudencia, no dudo que el míster sabrá reconocer el triunfo como accidental y se recuperará la filosofía y la idiosincrasia que rigen este nuevo proyecto.
Lo dice un aficionado que, como Cruyff, cree que es más importante jugar bien que ganar. |
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30.10.2006.
Roceño
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